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Grupo de Trabajo: Ciencias sociales: tendencias, perspectivas y desafíos
 
Persona responsable de la inscripción: Leticia Salomón Alvarez
 
1. Nombre del Grupo de Trabajo.
  Ciencias sociales: tendencias, perspectivas y desafíos
 
2. Ubicación crítica del tema en el contexto y en la política pública latinoamericana y caribeña y en relación con la dinámica global.
 

La región latinoamericana, con la diversidad subregional y nacional que la caracteriza, presenta en la actualidad un cuadro complejo de fenómenos que se producen simultáneamente, transitando con facilidad de lo económico, ambiental, político, ideológico y social, a los problemas concretos de salud, educación, seguridad, ingobernabilidad y otros. La complejidad va más allá de la pobreza, de la falta de empleo o de la concentración de la riqueza y pasa coyunturalmente de las migraciones internas y externas a las pandillas juveniles, el narcotráfico, el empleo informal, la mendicidad, la corrupción, el olvido de los pueblos indígenas, la ausencia de institucionalidad estatal de áreas estratégicas, la movilización social, la escasa calidad de la democracia, la falta de oportunidades y la debilidad institucional, entre otros. Pareciera que toda esa efervescencia social tiene su expresión en unas ciencias sociales fuertes y coherentes, con mucha presencia en el escenario político y social, ayudando a interpretar lo que sucede y contribuyendo a la mejor toma de decisiones en el ámbito de lo público.


Pero no es así. Las ciencias sociales siguen reducidas a su ámbito natural que es el de la universidad, con escasa presencia en el ámbito público y poca capacidad de incidencia en la toma de decisiones políticas; siguen vistas de menos en su connotación científica en comparación con las llamadas ciencias duras o las humanidades, y siguen presentando desigualdades pronunciadas al interior de la región y con respecto a otras regiones del mundo. El debate alrededor de los grandes fenómenos sociales sigue encerrado en las universidades y en los otros centros de pensamiento, en los cuales coinciden cada vez más –hay que reconocerlo– los académicos, los funcionarios y los dirigentes políticos y sociales.


La situación evidencia dos visiones contrapuestas impregnadas ambas de mucha desconfianza; una de ellas, desde las ciencias sociales hacia los tomadores de decisiones –considerándolos excesivamente prácticos y con un desconocimiento generalizado de los grandes temas científicos y nacionales– y, la otra, de los tomadores de decisiones y de representantes de la sociedad civil hacia los cientistas sociales, a quienes consideran demasiado teóricos, totalmente alejados de la realidad y poco prácticos en la formulación de propuestas de cambio.


A esto se une el poco o nulo espacio que los organismos nacionales de ciencia y tecnología le otorgan a la inversión en investigación social y formación/capacitación de cuadros profesionales en posgrados, sean estas especialidades, maestrías, doctorados o posdoctorados, y la reducción generalizada que los organismos de cooperación le otorgan al financiamiento de la investigación y formación/capacitación social. Asimismo, la promoción de polÍticas científicas y educativas basadas en economías del conocimiento donde el productivismo y una idea restringida de la utilidad social comprometen la creatividad y la libertad de cátedra e investigación.  


En el fondo de estos sucesos se encuentra el recelo que provoca el pensamiento crítico cuya razón de ser es exponer la verdad de los descubrimientos, más allá de la conveniencia social o política y más allá de los diagnósticos convencionales, sin terminar de entender los beneficios de los estudios críticos para hacer mejor las cosas y tomar las mejores decisiones. Esto implica, entre otras iniciativas, el abordaje de la relación entre Estado, partidos políticos y sociedad; los vínculos y determinantes entre estructura y superestructura, (es decir, entre estructura económica, política, jurídica e ideológica); lo nacional, lo regional y lo internacional; lo disciplinario, lo interdisciplinario y lo multidisciplinario; la estructura y la coyuntura; lo micro y lo macro; lo interno y lo externo; lo nuevo y lo viejo; el problema y el contexto; y el diagnóstico, los análisis de tendencias históricas y la visión en prospectiva.


La complejidad de la situación actual requiere cambios que permitan la elaboración de agendas de temas prioritarios nacionales pero también la definición de temas subregionales y regionales, y el abordaje inter y multidisciplinario desde la diversidad de las ciencias sociales pero también desde la integración con las otras ciencias, incluyendo a las humanidades. Esto implica diversificación de la oferta educativa, de la investigación social y de la actualización del conocimiento adquirido en las aulas universitarias; implica procesos de capacitación política en temas de interés nacional o internacional, creación y consolidación de espacios de encuentros académicos, políticos y sociales más allá de los tradicionales, todo lo cual implica la reivindicación de las ciencias sociales y de los espacios en los que éstas interactúan.


Las transformaciones experimentadas por América Latina en los últimos años, como resultado de procesos en los que la sociedad cuestionó la agenda neoliberal, puso resistencia a la globalización con subordinación económica, política y cultural, y se iniciaron experiencias políticas novedosas a partir de la movilización social y elección de gobiernos progresistas que se plantearon recuperar la soberanía, el estado y el desarrollo nacional. Las ciencias sociales han recogido local y parcialmente esta nueva realidad, pero es necesario aprovechar lo que las crisis políticas y los nuevos procesos permiten conocer de nuestra realidad. De ahí que, en este contexto, se precise un diagnóstico de lo que el nuevo horizonte ofrece, de los logros y limitaciones de nuestro conocimiento anterior, e ir más allá, rescatando la relación de los problemas pendientes por analizar y una valoración del nivel teórico alcanzado, entre otros.


Asimismo, es de esperar que las ciencias sociales puedan estrechar su articulación con los procesos políticos para aportar ideas y propuestas que permitan superar las situaciones de injusticia y desigualdad que aún persisten en la región. Lo anterior debe construirse en un amplio proceso participativo de los centros miembros de CLACSO desde los cuales se aporte la diversidad regional; debe ser objeto de reflexión y debate por parte de los integrantes del Grupo de Trabajo, y objeto de reflexión por los demás cientistas sociales en foros, congresos y espacios académicos e institucionales que le permitan a todos sentirse identificados en un documento regional y general.

 

Bibliografía utilizada

  • Esta parte fue elaborada tomando los aportes de Emir Sader presentes en el documento ESTADO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, preparado en octubre de 2012, al cual se le incorporó una reflexión inicial.
• Informe Mundial sobre las Ciencias Sociales. UNESCO y Consejo Internacional de Ciencias Sociales. http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001883/188395s.pdf
• Immanuel Wallerstein (coord.), Abrir las ciencias sociales. Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales, México, Siglo XXI y UNAM, 2006.
• Information Philosophie, Lörrach 28 (2000)
 
3. Fundamentación y análisis de la relevancia teórica del tema frente al contexto analizado.
 

Hay una herencia que hace que las ciencias sociales latinoamericanas se constituyan en el marco de las totalizaciones que empieza a producir el dominio capitalista de nuestras formaciones sociales (subsunción formal) y que cristaliza en un pensamiento crítico propio, en lucha y conjunción con la incipiente argumentación de las democracias liberales occidentales, aun cuando el pensamiento crítico se expresa en forma “ensayista”, sin todos los elementos constitutivos de las ciencias sociales occidentales, como el ensayismo teórico de principios y hasta mediados del siglo XX (Mariátegui, Haya de la Torre, Julio Antonio Mella, José Revueltas, José Ingenieros, Aníbal Ponce, Manuel Ugarte, entre otros) que estuvo asociado a la búsqueda de una interpretación teórica analítica de la realidad, en forma de ensayo, es decir, sin todos los elementos de las ciencias sociales, pero que igualmente contribuyó a una acción política original y legó un elemento de pensamiento crítico general.


Posteriormente, a mediados del siglo XX, en plena industrialización sustitutiva, fordismo periférico parcial y Estados desarrollistas, se posibilita una totalización moderna de la sociedad que propicia un pensamiento disciplinario e interdisciplinario complejo que enriqueció la perspectiva teórica general importada de los países industrializados occidentales y que les aportó una originalidad latinoamericana en lo que se puede considerar la afirmación positiva de las ciencias sociales latinoamericanas con sus distintas vertientes: sociológica, económica, cientista política, histórica, etc.: Sergio Bagú, González Casanova, Rodolfo Stavenhagen, Raúl Prebisch, Gino Germani, Severo Martínez, Caio Prado Jr., entre otros. Estos y otros muchos autores latinoamericanos pueden ser considerados como los que afirmaron las ciencias sociales originales de la región pues su pensamiento no es copia ni calco del europeo y, por el contrario, constituye un enriquecimiento de las ciencias sociales occidentales y tienen un despliegue de originalidad y complejidad propios que les permite aprovechar el horizonte de visibilidad que proporciona la industrialización y urbanización de América Latina.


A mitad de los años sesenta y hasta finales de los setenta (en algunos lugares incluso en los ochenta), ante los retos de la situaciones de crisis y revolución debido a las contradicciones y conflictos que provocó la industrialización dependiente y la burocratización y el autoritarismo de los Estados desarrollistas, se activa un conocimiento de las ciencias sociales que se entrelaza con el movimiento popular y de izquierda. En ese período las ciencias sociales críticas muestran una madurez latinoamericana en su vertiente de historia, economía, sociología y ciencia políticas latinoamericanas, fue algo así como una expresión “en movimiento” del pensamiento crítico de las ciencias sociales y ante los retos de la lucha revolucionaria latinoamericana. Sin duda ahí las ciencias sociales confirman su estatuto de ser una teoría crítica madura, un método de análisis y un método de conocimiento en las crisis: René Zavaleta, Ruy Mauro Marini, Agustín Cueva, Atilio Borón, Gregorio Selser, Edelberto Torres Rivas, Anibal Quijano, Theotonio Dos Santos, Florestán Fernándes, Emir Sader, José Aricó, Juan Carlos Portantiero, Enrique Semo, Roger Bartra, Gerard Pierre-Charles, Suzy Castor, Mario Salazar, Walter Mignolo, Enrique Dussel, Guillermo Hoyos, Pablo González Casanova, Rafael Menjívar, entre tantos otros. 


A finales de siglo XX, en la época neoliberal se impone la hegemonía cultural estadounidense en el contexto de la desindustrialización, el nuevo padrón productivo en el contexto de la desindustrialización orientado a las exportaciones, la competencia y el retorno a las democracias de mercado. Las ciencias sociales latinoamericanas sufren cierto retroceso, pierden vigor y asimilan el empirismo estadounidense, pero su legado continúa y se profundiza en los espacios locales, universitarios, y en la sociedad civil. De ahí que cuando entra en crisis el dominio neoliberal y se produce el despertar de los movimientos sociales y políticos de resistencia y búsqueda de alternativas, las ciencias sociales acompañan los procesos de crisis y renovación estatal y política latinoamericana: autores de CLACSO de la primera década del siglo XXI.


Así, no obstante la madurez relativa mencionada y argumentada de las ciencias sociales latinoamericanas, las crisis sociales y políticas, y las políticas de los nuevos gobiernos progresistas muestra lo que Boaventura de Sousa Santos hace evidente: hay una carga de colonialidad, de nacionalismo, de ideologismo y de clasismo en las ciencias sociales latinoamericanas que les impide apreciar estructuras, procesos, sujetos y actores existentes. Ahí es donde las ciencias sociales latinoamericanas tienen dificultades para establecer un vínculo creativo con los movimientos y con los Estados de principios de siglo XXI.


Del estatuto epistemológico de las ciencias duras no nos queda ninguna duda. Como lo constata el Informe Mundial sobre las Ciencias Sociales de la UNESCO, 2010, el problema de las ciencias sociales, lejos de ser el de su estatuto epistemológico, es el de su desarrollo desigual tanto en relación con las ciencias duras como con respecto a las diversas regiones del mundo.


Que en Latinoamérica, al menos este segundo aspecto, ha venido mejorando, lo reconoce la misma UNESCO. Tanto la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), como sobre todo el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), contribuyen a ese proceso y tienen ejecutorias que permitirían esperar mejores tiempos. Sin embargo, CLACSO mismo está alarmado por el sesgo que están tomando las políticas educativas en la región con respecto al sentido mercantilista que se quiere dar al fortalecimiento de las ciencias sociales.


Ya el Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales, coordinado por Immanuel Wallerstein, 1996 (Abrir las Ciencias Sociales), había señalado el peligro de una nueva confrontación semejante a la tradicional de las dos culturas, las ciencias y las humanidades, ahora con unas ciencias sociales en medio que no parecen todavía decidirse si pretenden ser ciencias por su metodología o sociales por su temática.


Wallerstein señala cómo en las ciencias naturales se dan hoy nuevos procesos que destacan “la no linealidad por encima de la linealidad, la complejidad sobre la simplificación, la imposibilidad de eliminar al que mide de la medición, e incluso, para algunos matemáticos, la superioridad de una amplitud interpretativa cualitativa por encima de una precisión cuantitativa, cuya exactitud es más limitada”. Lo más relevante de todo, enfatiza el estudio, es que esos científicos acentúan la importancia de la flecha del tiempo, lo que para los filósofos es precisamente la temporalidad desarrollada por Heidegger. En suma, las ciencias naturales aparentemente comienzan a acercarse mucho más a lo que había sido despreciado como ciencia social "blanda", más que a lo que se había proclamado como ciencia social "dura". Eso no sólo comienza a modificar el equilibrio de poder en las luchas internas de las ciencias sociales sino que además sirve para reducir la fuerte distinción tanto epistemológica y metodológica, como sobre todo “ontológica” entre ciencias naturales y ciencias sociales como "supercampos".


Sin embargo, “esa atenuación de las contradicciones entre las ciencias naturales y la ciencia social no implica, como en los intentos anteriores, una concepción mecánica de la humanidad, sino más bien la concepción de la naturaleza como activa y creativa”. No es la naturalización del hombre o la positivización de la sociedad, sino todo lo contrario, el reconocimiento de su complejidad (mente y cuerpo) por las ciencias “duras”.


Esto lleva a Wallerstein a declarar que nos encontramos hoy ante una situación más esperanzadora que antes de 1945, “cuando las ciencias sociales estaban interiormente divididas entre las dos culturas y había muchas voces que afirmaban que las ciencias sociales debían desaparecer, fundiéndose ya fuera con las ciencias naturales o con las humanidades, según las preferencias de cada quien”, lo que afortunadamente no sucedió. Y continúa: “Al mismo tiempo los estudiosos de la literatura empiezan a hablar de "teoría". Por hermenéutica que sea su teorización y por hostil que se proclame a las narrativas maestras, teorizar no es cosa que los estudiosos literarios acostumbraran hacer. No hay duda de que no se trata del tipo de teoría que siempre ha sido central para el trabajo del ala más cientista de las ciencias sociales; para un grupo que da tanta importancia al uso de los términos, es por lo menos notable que los defensores de los estudios culturales hayan convertido el término "teoría" en una de sus "palabras clave”.


Ha sucedido algo muy significativo: ya no es el grito de alerta de los postmodernos, cuando Jean-François Lyotard nos aterrorizaba con el retorno de la teoría, como si se tratara de nueva incursión de los bárbaros todavía en los años 70. Esto nos permite constatar, según lo previsto por el estudio “que la división tripartita entre ciencias naturales, ciencias sociales y humanidades ya no es tan evidente como otrora parecía. Además, ahora parece que las ciencias sociales ya no son un pariente pobre, de alguna manera desgarrado entre los dos clanes polarizados de las ciencias naturales y las humanidades, (las ciencias y la literatura): más bien han pasado a ser el sitio de su potencial reconciliación”.


Wallerstein se refiere al final de su estudio a la famosa expresión de Max Weber, cuando a comienzos del siglo pasado resumió la trayectoria del pensamiento moderno como el "desencantamiento del mundo". Obviamente, la frase no hacía más que describir en los términos y en el sentido de procesos de racionalidad weberianos un proceso que se había desarrollado en la modernidad durante varios siglos. En respuesta al diagnóstico weberiano, en La nouvelle alliance, Prigogine y Stengers piden un "reencantamiento del mundo". Es importante señalar cómo el concepto de "desencantamiento del mundo" representaba la búsqueda de un conocimiento objetivo no limitado por ninguna sabiduría o ideología; inclusive en algún momento llegó a favorecer el reduccionismo de la modernidad a modernización. Ciertamente el desencantamiento fue un paso esencial en la liberación de la actividad intelectual de presiones externas y de la mitología, y aún sigue siendo válida, pero no puede terminar en el reduccionismo de la ciencia, la técnica y la tecnología como un nuevo mito al reducir el pensar “a lo seco”. No queremos mover el péndulo hacia atrás y encontrarnos de nuevo en la situación de la cual el desencantamiento del mundo trataba de rescatarnos, pero tampoco queremos quedarnos con el mundo desencantado por la primacía de la objetividad del conocimiento científico.


Por ello, el llamado al "reencantamiento del mundo" es diferente: no es un llamado a la mistificación, tampoco la del positivismo científico. “Es un llamado a derribar las barreras artificiales entre los seres humanos y la naturaleza, a reconocer que ambas forman parte de un universo único enmarcado por la flecha del tiempo. El reencantamiento del mundo se propone liberar aún más el pensamiento humano. El problema fue que, en el intento de liberar el espíritu humano, el concepto del científico neutral (propuesto no por Weber sino por la ciencia social positivista) ofrecía una solución imposible al laudable objetivo de liberar a los estudios de cualquier ortodoxia arbitraria. Ningún científico puede ser separado de su contexto físico y social. Toda medición modifica la realidad en el intento de registrarla. Toda conceptualización se basa en compromisos filosóficos”.


Todo lo anterior lleva a Wallerstein a concluir perentoriamente: “Con el tiempo, la creencia generalizada en una neutralidad ficticia ha pasado a ser un obstáculo importante al aumento del valor de verdad de nuestros descubrimientos, y si eso plantea un gran problema a los científicos naturales, representa un problema aún mayor a los científicos sociales. Traducir el reencantamiento del mundo en una práctica de trabajo razonable no será fácil, pero para los científicos sociales parece ser una tarea urgente”.


En una concepción comunicacional y participativa de la educación y de la culturas, a partir de la comprensión fenomenológica de la experiencia, en la que podemos intentar reconstruir el mundo de la vida con base en algo así como la naturaleza, el mito y la tragedia, desde la dimensión estética del hombre, de acuerdo con Las cartas sobre la educación estética del hombre de Johann Christoph Friedrich Schiller (1795), en el horizonte del tratado de la misma época de Kant Hacia la paz perpetua e insistiendo en la educación en valores, podríamos otear la posibilidad de un orden diferente de las cosas; o, como lo propone el filósofo analítico John McDowell, autor del libro Mente y mundo, en reciente entrevista al referirse a Kant como el más grande, intentar reencantar la naturaleza después de su necesario y exitoso desencantamiento por la ciencia y la tecnología en la modernidad: se pretende “concebir de nuevo la naturaleza de tal forma que ésta no vuelva a aparecer como inhospitalaria para el espíritu. Y una posibilidad para ello consiste en utilizar imágenes como la de que en definitiva estamos en el mundo natural como en casa”.


¿Qué podemos concluir entonces acerca de los posibles pasos que podrían darse para "Abrir la ciencia social"? Wallerstein propone cuatro dimensiones del debate: 1] rechazar la distinción ontológica entre los seres humanos y la naturaleza; 2] negarse a considerar al estado como origen de las únicas fronteras posibles dentro de las cuales la acción social ocurre; 3] aceptar la tensión interminable entre el uno y los muchos, lo universal y lo particular, como un rasgo permanente de la sociedad humana y no como rezago metafísico; 4] el tipo de objetividad que es plausible a la luz de las premisas presupuestas por la ciencia.


 

  Bibliografía utilizada
  • Esta parte fue elaborada tomando los aportes de Emir Sader presentes en el documento ESTADO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, preparado en octubre de 2012, al cual se le incorporó una reflexión inicial.
• Informe Mundial sobre las Ciencias Sociales. UNESCO y Consejo Internacional de Ciencias Sociales. http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001883/188395s.pdf
• Immanuel Wallerstein (coord.), Abrir las ciencias sociales. Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales, México, Siglo XXI y UNAM, 2006.
• Information Philosophie, Lörrach 28 (2000).
 
4. Plan de trabajo trienal (36 meses).
 
  OBJETIVOS ACTIVIDADES RESULTADOS ESPERADOS
PRODUCCIÓN DE CONOCIMIENTO
(Investigación)
1.Caracterizar y analizar tendencias de la Institucionalización desigual de las ciencias sociales en América Latina y el Caribe: por subregiones y en conjunto.

2.Caracterizar y analizar tendencias sobre la Internacionalización de las Ciencias Sociales.

3.Elaborar y proponer una visión estratégica de las ciencias sociales.
1.Diseño, sondeo y
sistematización de
situaciones
nacionales, subregionales y regionales a
través de un
cuestionario
suministrado a los
centros miembros:
agosto-noviembre
2016.

2. Completar y sistematizar las tendencias temáticas de las Ciencias Sociales a través de la revisión de temas de congresos de CLACSO, FLACSO y otras instancias clave: agosto-noviembre 2016.

3.Recolección y sistematización de visiones subregionales y de la región mediante entrevistas a profundidad con cientistas sociales con experiencia y conocimiento de las mismas: agosto-noviembre 2016.

4.Revisión, reflexión y debate sobre los documentos preliminares resultantes del cuestionario, entrevistas y revisión de temas: enero-marzo 2017.

5.Revisión, debate e
integración de las
observaciones
abril –junio 2017.
2014)

6.Elaboración del Informe sobre las ciencias sociales (institucionalización e internacionalización): julio –noviembre 2017.

7.Diseño y
sustentación de una
nueva agenda
temática de
investigación en
Ciencias Sociales: julio –noviembre 2017.

8. Análisis grupal de las tendencias de las ciencias sociales en prospectiva, expresando una visión estratégica y señalando la importancia de la relación entre las ciencias sociales y los organismos de ciencia y tecnología: octubre de 2017-marzo de 2018.
1.Documentos de análisis y estudios sobre: las tendencias de la producción de conocimiento, formación y capacitación en Ciencias Sociales a nivel de países, subregiones y región, expresando las grandes tendencias en institucionalización e internacionalización.

2.Documento
preliminar integrado
por subregiones y
región.

3. Informe final (con observaciones incluidas) sobre las ciencias sociales (institucionalización e internacionalización)

4.Diseño
de la nueva agenda
temática de
investigación en
ciencias sociales
(visión estratégica).

5. Documento final (posicionamiento, manifiesto) sobre la visión estratégica de las ciencias sociales en el S. XXI.

6. Documento (posicionamiento, manifiesto) sobre la relación entre ciencias sociales y organismos de Ciencia y Tecnología, estableciendo lineamientos de políticas públicas en los procesos de producción de conocimiento inter y multidisciplinario.
DIFUSIÓN DEL CONOCIMIENTO
(Acciones de formación, visibilización, confrontación de la producción)
1.Debatir de forma virtual y presencial en las reuniones del GT previas a las reuniones del Comité Directivo las cuales se podrá contar con la participación de la mayor parte de los integrantes del GT: octubre 2016, marzo y octubre 2017.

2.Compartir y recibir comentarios u observaciones de los centros CLACSO sobre los documentos resultantes de la sistematización del cuestionario y las entrevistas.

3. Socializar y recibir de los centros CLACSO una retroalimentación de los documentos de visión estratégica y relación con los organismos de ciencia y tecnología
1. Actividades presenciales y virtuales con centros miembros de CLACSO para revisión de informes: enero de 2017 a junio 2018.

2. Actividades de
articulación con otros
GT y otras Áreas de
CLACSO (Red de
Posgrados, Becas,
etc.): enero de 2017 a junio 2018.

3. Presentación de
Documentos finales en congreso de CLACSO.
(noviembre de 2018)
1. Observaciones y sugerencias al documento: Informe sobre las ciencias sociales
(Institucionalización /
Internacionalización),

2. Observaciones y sugerencias a la nueva agenda temática. (visión
estratégica)

3. Observaciones y sugerencias a la visión estratégica de las ciencias sociales.

4. Observaciones y sugerencias al documento sobre relación de las ciencias sociales con los organismos de ciencia y tecnología
RELACIONAMIENTO CON POLÍTICA PÚBLICA Y ORGANIZACIONES SOCIALES
(Escuelas, espacios de debate, medios, intervención sistemas de ciencia y tecnología, etc.)
1.Promover las ciencias sociales en la región.

2. Impulsar y producir impactos de las ciencias sociales en las políticas públicas de la regió
1. Establecer vìnculos con universidades y otros centros de pensamiento para incidir en los grandes temas de este grupo. Febrero de 2017 – marzo de 2019.

2. Realización de al menos dos encuentros por países entre los centros involucrados entre 2017 y 2019.

3. Organización de
eventos y debates
públicos con los
sistemas de Ciencia y Tecnología de cada
país, y con
organismos
regionales que se
seleccionen (CEPAL,
CAF, UNESCO, SICA, etc.): marzo de 2017 a marzo de 2019.

4. Presentación de documentos finales al Comité Directivo y a la Secretaría Ejecutiva de Clacso: octubre de 2017- marzo/abril de 2018
1.Acuerdos regionales con los Organismos de CyT de cada país.

2. Producción de
documentos cortos
para dialogar con los
organismos de CyT y de
textos que señalen
lineamientos de
políticas públicas en
los procesos de
producción de conocimiento.

3. Carta Institucional
de CLACSO sobre las
Ciencias Sociales de la región.
(institucionalización,
internacionalización, visión estratégica, nueva agenda temática y relación con los organismos de CyT.
ARTICULACIÓN CON OTRAS REDES Y PROGRAMAS
(Latinoamericanas, caribeñas y mundiales)
1.Establecer acercamientos con los otros GT que trabajan el tema de las ciencias sociales.

2. Establecer relaciones con otras instancias que trabajan las ciencias sociales: ALAS, LASA y otros
1. Tener por lo menos dos reuniones de intercambio con otros grupos de trabajo: marzo de 2017 a marzo de 2018.

2. Participar por lo menos en dos congresos sobre los temas de trabajo de este grupo: marzo de 2017 a marzo de 2018.
1. Por lo menos dos reuniones realizadas y una relatoría de los puntos de encuentro en cada una.

2. Por lo menos dos paneles o mesas redondas.
 
5. Integrantes del Grupo de Trabajo
  Total de investigadores ingresados: 24
- Alain Basail Rodríguez
  Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica - CESMECA/UNICACH (México)
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
   
- Alba Carosio
  Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos - CELARG (Venezuela)
   
- Ana María Barletta
  Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales - IdIHCS/UNLP-CONICET (Argentina)
Universidad Nacional de La Plata - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
   
- Armando Luis Fernández Soriano
  Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre - FANJNH (Cuba)
   
- Barbara Natalia Gomez
  Departamento de Ciencias Sociales - DCS/UCA (Paraguay)
Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas - Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción
   
- César Barreira
  Laboratório de Estudos da Violència - LEV/UFC (Brasil)
Programa de Pós-Graduação em Sociología. Departamento de Ciências Sociais. Ctro. de Humanidades. - Universidade Federal do Ceará
   
- Federico Luis Schuster
  Instituto de Investigaciones Gino Germani - IIGG/UBA (Argentina)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Buenos Aires
   
- Fernanda Saforcada
  Secretaría de Investigación y Posgrado - SIPFyL/UBA (Argentina)
Facultad de Filosofía y Letras - Universidad de Buenos Aires
   
- Gregorio Antonio Urriola Candanedo
  Decanato de Investigación - UDELAS (Panamá)
Universidad Especializada de las Américas
   
- Guadalupe Valencia
  Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades - CEIICH/UNAM (México)
Universidad Nacional Autónoma de México
   
- Isabel Piper Shafir
  Departamento de Psicología - DP/UCHILE (Chile)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Chile
   
- Jaime Alberto Pineda Muñoz
  Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud Alianza - ALIANZA CINDE/UMANIZALES (Colombia)
Universidad de Manizales
   
- José Vicente Tavares Dos Santos
  Programa de Pos-Graduaçao em Sociologia - PPS/UFRGS (Brasil)
Instituto de Filosofia e Ciencias Humanas - Universidade Federal de Rio Grande do Sul
   
- Julian Rebón
  Instituto de Investigaciones Gino Germani - IIGG/UBA (Argentina)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Buenos Aires
   
- Karina Batthyany
  Departamento de Sociología - DS/UDELAR (Uruguay)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de la República
   
- Leticia Salomón Álvarez
  Dirección de Investigación Científica - DICU/UNAH (Honduras)
Universidad Nacional Autónoma de Honduras
   
- Lucio Oliver
  Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - FCPyS/UNAM (México)
Universidad Nacional Autónoma de México
   
- Luis Ortiz
  Instituto de Ciencias Sociales - ICSO (Paraguay)
   
- Nelly Prigorian
  Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos - CELARG (Venezuela)
   
- Olgamaria Zarza
  Centro de Estudios Rurales Interdisciplinarios - CERI (Paraguay)
   
- Pablo Ariel Vommaro
  Instituto de Investigaciones Gino Germani - IIGG/UBA (Argentina)
Facultad de Ciencias Sociales - Universidad de Buenos Aires
   
- Roberto Oswaldo López Salazar
  Departamentos de Comunicaciones, Economía, Filosofía y Sociología - DCEFyS/UCA (El Salvador)
Universidad Centroamericana
   
- Sara Victoria Alvarado Salgado
  Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud Alianza - ALIANZA CINDE/UMANIZALES (Colombia)
Universidad de Manizales
   
- Victor Manuel Moncayo
  Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos - ILSA (Colombia)
   
 
6. Coordinador/es del Grupo de Trabajo

Alain Basail Rodríguez

  Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica - CESMECA/UNICACH (México)
Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
   

Leticia Salomón Álvarez

  Dirección de Investigación Científica - DICU/UNAH (Honduras)
Universidad Nacional Autónoma de Honduras
   

Sara Victoria Alvarado Salgado

  Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud Alianza - ALIANZA CINDE/UMANIZALES (Colombia)
Universidad de Manizales
   
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